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Técnicas para la enseñanza de la Geografía

El trabajo de campo y la cartografía

Cada una de las ciencias tiene su propia metodología para su investigación y estudio. De igual manera, dentro de las Ciencias Sociales, la Geografía tiene el privilegio de contar con un método específico denominado Método Geográfico, el cual tiene en su estructura tres pasos didácticos fundamentales: la observación, el análisis y la síntesis.



Dentro de la observación hay dos alternativas para estudiar la Geografía, a través de la observación directa y de la indirecta. La observación directa hace uso de una técnica muy importante que es el trabajo de campo. Y la observación indirecta combinada con el recurso analítico, utilizan técnicas de aprendizaje como: la cartografía, la fotointerpretación, el análisis estadístico aplicado a la geografía, la geomática, y el análisis de documentos audiovisuales. El tercer paso del método que es la síntesis, trabaja con la simulación y distintas dinámicas de socialización.

Describimos a continuación un resumen de las características de dos técnicas importantes para la enseñanza de esta ciencia.

Observación directa: el trabajo de campo

Se considera que es una de las mejores técnicas para enseñar la Geografía. Es la experiencia vivida del hecho geográfico, es el trabajo in situ. La fijación de los aprendizajes logrados por esta técnica, son más fuertes y duraderos que las otras. Lo que un profesor puede hacerlo con varias clases teóricas dentro del aula, se suman en una sola sesión de trabajo con alto grado de eficiencia.

Hay diferentes tipos de trabajos de campo, que van desde el hecho de sacar a los alumnos al patio del establecimiento para observar un hecho geográfico significativo, hasta la realización de una prospección de más un día en algún lugar lejano. Entre estos dos tipos de trabajos de campo pueden enumerarse los siguientes: recorrido por las calles de una manzana; un recorrido por los lugares más importantes de una ciudad, sin bajarse del transporte; la visita a una fábrica o las oficinas de un organismo público; excursión geográfica a un río, a un valle o a la cima de una montaña, aplicación de un cuestionario de encuesta o entrevista fuera del aula o fuera de la institución educativa, y una  visita a un museo, exposición o a un archivo.

Para todo tipo de trabajo de campo, el profesor preparará con sus estudiantes una guía de observación que contenga: actividades previas, instrucciones precisas para las actividades a realizarse durante la salida e instructivos para la preparación del informe del trabajo realizado.

Los beneficios que trae consigo el uso de esta técnica son múltiples, entre ellos están: la visualización de la realidad, la comparación de la teoría con la práctica, el ejercicio de múltiples valores, el desarrollo de destrezas estéticas, la práctica de buenas relaciones humanas con el grupo y otras más.

Observación indirecta: la cartografía

La cartografía es el lenguaje propio de la Geografía, es una técnica y arte de leer y dibujar mapas. Hay dos clases de cartografías: la topográfica (del griego topos: lugar) y la temática.

El profesor hace uso de esta técnica cuando interpreta el hecho geográfico en una esfera o en un mapa de cualquier naturaleza o clase. En cualquiera de los dos casos, el profesor debe observar ciertas condiciones de manejo de la esfera o de un mapa. Cuando se presenta la esfera a los estudiantes, debe inmovilizarse manualmente la misma, buscando la coincidencia estática entre la línea imaginaria de Greenwich con el arco que une los dos ejes polares de la esfera. Y sin moverla se identificará el hecho geográfico, objeto del estudio, hacia uno u otro hemisferio de longitud este u oeste. De lo contrario se prestará a múltiples confusiones.

De igual manera, cuando se maneje un mapa, en lo posible se lo expondrá a los alumnos sobre el escritorio o sobre el piso, tratando de orientarle con los puntos cardinales del entorno. Cuando se lo expone sobre la pared, los alumnos pueden confundir el norte con el concepto de arriba, el sur con el de abajo, el este con el de derecha y el oeste con el de izquierda, todo lo cual sale del contexto de la Geografía.

Es importante enseñar a los alumnos a usar las coordenadas geográficas del mapa para ubicar, relativa y astronómicamente, un accidente geográfico cualquiera. Así mismo, es recomendable que dominen nuestros estudiantes el uso de la escala gráfica y numérica, haciendo ejercicios simples y de mediana complejidad. Cuando se desea leer el relieve hay que conocer las características más importantes de las curvas de nivel.

Cuando necesitamos dibujar un mapa sencillo o de mayor grado de complejidad, es bueno que nuestros estudiantes se acostumbren a calcar los perfiles y las líneas fundamentales del mapa base, y luego se puede completar la información deseada. No se recomienda que el profesor obligue a dibujar las líneas fundamentales a mano alzada. Pues las distorsiones que se hagan pueden ser tan grandes, que el aprendizaje de la geografía fracase. Para dibujar un mapa hay que seguir ciertas normas básicas, hay medios estéticos y técnicos de expresión que debe conocer el profesor. Un mapa no es un adorno o pura ilustración del contenido, es parte de él y debe ser utilizado como tal, no se puede improvisar. Es una técnica que ayuda al aprendizaje, no es un obstáculo.

Bibliografía

  • DAVILA, José, Un modelo personalizado de capacitación docente a distancia sobre la utilización adecuada de las técnicas de la enseñanza de la Geografía, trabajo inédito, Quito, 2004.
  • MONKHAUSE y WILKINSON, Mapas y diagramas, Oikos- tau, S.A., Barcelona, 2002.